GÉNERO Y CRÍTICA
| 2006:
Oscar mejor película habla no inglesa. 2006: Premios del Cine Europeo:
Mejor película, mejor actor (Ulrich Mühe) / Drama / SINOPSIS: El
capitán Gerd Wiesler (Ulrich Mühe) es un oficial extremadamente
competente de la Stasi, la todopoderosa policía secreta del régimen
comunista de la antigua República Democrática Alemana. Pero, cuando en
1984 le encomiendan que espíe a la pareja formada por el prestigioso
escritor Georg Dreyman (Sebastian Koch) y la popular actriz
Christa-Maria Sieland (Martina Gedenk), no sabe hasta qué punto esa
misión va a influir en su propia vida... (FILMAFFINITY)
Tiene gracia ver una película en condiciones adversas: que
no me atrajera mucho en un principio por la temática, por ser yo más aficionado
a otros géneros, por tratarse de más de dos horas de metraje, y por verla en un
cine no del todo acondicionado (con una curiosa columna en mitad de la pantalla
para el asiento que escogí). Fui muy bien acompañado, eso sí, pero la película
también logró que me sintiera bien desde el primer momento.
Se trata de un relato tenso, con un desarrollo pausado pero que
despierta muchas expectativas. Está ambientada en los años anteriores a la
caída del muro de Berlín. Reconociendo mis escasos conocimientos sobre aquel
período, al menos intuyo que el contexto sociopolítico queda bien retratado.
Logra crear una emoción predominante que acompaña durante toda la película: la
sensación de estar oprimido y la frustración e impotencia consecuente.
Es una historia dura, pero sin llegar a desbordar en ningún
momento. Se mantiene en una sobriedad tensa que transmite perfectamente la
situación que viven los personajes sin caer en el lagrimeo fácil ni en
demostraciones explícitas. “La vida de los otros” es una buena muestra de que
no siempre es necesario impactar al espectador. Basta con contar una buena
historia, sin grandes giros ni alardes, pero sí despertando un interés
creciente por la misma y por la evolución de los personajes, unos personajes (y
unas interpretaciones) excelentes. No se trata de estereotipos de acuerdo con
el papel que se espera de ellos (malos y buenos), sino de personajes ricos en
matices, capaces de alternar roles e incluso acompañar buenos momentos de
humor.
Hay poco que reprocharle a esta historia que fue nominada a
los recientes Oscar. Quizá algún diálogo peca de poco natural, en concreto
cuando el escritor, Dreyman, no desea que su pareja salga de casa para verse con un
político chantajista; este diálogo, aunque genial como discurso que escucha el
agente de la Stasi provocando en él una inmediata empatía, tal vez se debería haber
tratado de una forma más visceral, más imperfecta, y no con tanta demostración
de labia. Bueno, parece de cine muy clásico, y para muchos supongo que esto
sería una virtud.
Una película más que recomendable, con elementos
enriquecedores (la sonata que luego será el título de un libro) que aportan un
significado más trascendente a los hechos, y un mensaje bien situado y en su
justa dosis para que el resultado no sea empalagoso ni grandilocuente.
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